
Se termino la
watermanía. Una alegría enorme. Sobre todo para los automovilistas que
transitan la ciudad en hora pico hacia zona norte. Una tristeza sin fin para
los trapitos y vendedores ambulantes, que te vendían un poster dibujado con
marcador por 100 mangos y te decían que lo había pintado roger mientras fumaba
un porro del tamaño de una llave inglesa. Se acabaron los informes de TN, C5N,
CN26, y algo con N, contándonos del tamaño de la pared, de los ladrillos de la
pared, del sonido cuadrafónico y la mar en coche. Se acabo oir a Catalina Dlugi
o como se llame hablar de Waters!! Que placer!! Esa mina lo más cerca que esta
del Water es cuando le agarra incontinencia, por favor! Se acabó escuchar a
todos los nabos que hablan del recital y te dicen “la puesta es espectacularrr”.


















